Aisla tu casa del mal clima

Por Maribel Romero

 

Un aislante es una barrera que no deja pasar el calor entre dos medios, como un thermo que aísla la temperatura interna de la del exterior, o como una vivienda con el clima que la rodea. En ambos casos, el calor no pasará, porque el aislante es un muy mal conductor de calor.

El aire con baja humedad es capaz de evitar el paso del calor, por ello los aislantes suelen ser de materiales porosos o fibrosos capaces de inmovilizar el aire y confinarlo a sus celdillas.

El aislante que elijamos para aislar la pared debe ser el adecuado para que se mantenga la temperatura deseada ya que podemos equivocarnos y no conseguir el efecto deseado.

Así, encontramos diferentes aislantes según nuestro objetivo (el que va más allá de aislar las paredes), echaremos mano de uno u otro. Seleccionamos cinco tipos de aislantes térmicos para paredes:

-Estuco sintético

-Ladrillos huecos

-Hormigón

-Lona plástica

-Aislamiento de vertido

Estuco sintético: Reduce las filtraciones de aire y es uno de los aislantes más novedosos que se dan actualmente.

Ladrillos huecos: A través de los huecos es cuando se consigue el aislamiento que permite que en verano se conserve el fresco y que en invierno se aguante el calor.

Hormigón: El hormigón tiene como característica que consigue concentrar el calor para después distribuirla por la casa. De este modo, las casas con hormigón precisan de aislantes como perlita y polietileno expandido.

Lona plástica: Recomendable para proteger las paredes de la humedad. Es bueno saber que para su instalación se requiere de un profesional ya que se debe introducir dentro el material con el que se construyó la pared.

Aislamiento de vertido: Es muy fácil de utilizar y una muy buena opción como aislante. El aislamiento de vertido consiste en un  líquido que se puede instalar soplándolo con un equipo neumático o vertiéndolo en los espacios entre las vigas del techo. Conviene evitar que el aislamiento llegue las ventilaciones que generen calor, como luces alógenas, que se deben proteger para que no las alcance el vertido.

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